MONUMENTS MEN (o Stokes' nine)



En nuestra entrada de hoy, hacemos la reseña de Monuments Men y recogemos el Palmarés de los Oscar 2013 con un breve comentario.

MONUMENTS MEN (o Stokes' nine)

TÍTULO: Monuments men. TÍTULO ORIGINAL: The Monuments Men. 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos-Alemania. DIRECCIÓN: George Clooney. GUIÓN: George Clooney y Grant Heslov, adaptando un libro de Robert M. Edsel y Bret Witter. MÚSICA ORIGINAL: Alexandre Desplat. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Phedon Papamichael. MONTAJE: Stephen Mirrione. INTÉRPRETES PRINCIPALES: George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, Cate Blanchett, John Goodman, Jean Dujardin, Bob Balaban, Hugh Bonneville, Dimitri Leonidas. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.monumentsmen.es/ y http://www.monumentsmenmovie.com/site/.

Sin duda alguna, la II Guerra Mundial ha sido el conflicto bélico con mayor presencia en toda la historia del cine. Durante el transcurso de la contienda, ya se hicieron multitud de películas en torno a ella y desde 1945 se ha abordado el tema desde múltiples perspectivas y puntos de vista. Ello provoca que sea muy difícil que haya originalidad a la hora de tratar algún aspecto del enfrentamiento. Monuments Men se centra en un grupo de hombres, completamente ajenos a la disciplina militar, que recibieron la misión de recuperar las obras de arte saqueadas por los nazis en los países invadidos (sobre todo, en Francia y Bélgica) con el fin de devolverlas a sus propietarios legítimos. Una cuestión parecida ya se vio en El tren (The Train, 1964) de John Frankenheimer, en la que se narraba cómo la Resistencia intentaba impedir el traslado de obras de arte del patrimonio francés a Alemania. Como ven, innovar no resulta tan fácil.

Monuments men es el quinto largometraje de George Clooney como director y, con el mismo, el también actor se ha inclinado por hacer una película que tiende a ser suave (más en línea con Ella es el partido -2008-) y que procura, básicamente, entretener al público, sin que intente elevarla a pretensiones mucho mayores. Aquí no existe una visión ácida sobre la doble vida que supone tener una imagen pública como en Confesiones de una mente peligrosa (2002), una reflexión sobre el papel del miedo en los medios de comunicación durante la época del maccarthysmo como en Buenas noches, y buena suerte (2005) o una disección sin piedad de los entresijos de la política como en Los idus de marzo (2011: http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2012/03/los-idus-de-marzo-o-lo-que-la-venganza.html). Monuments men podría ser una especie de Ocean's eleven trasladada a la II Guerra Mundial. Es decir, podría haberse llamado, perfectamente, Stokes' nine.






En consecuencia, la pieza esencial de la película es la agilidad de su ritmo narrativo, que hace que la misma entretenga y sea agradable de ver, haciendo que sus casi dos horas de metraje pasen rápidamente. Ello, junto a la correcta interpretación del reparto (hay que destacar, especialmente, a Hugh Bonneville y Bob Balaban) y la intensidad del tramo final de la historia, convierten a Monuments men  en un producto sólido que, sin que pueda despertar grandes pasiones, tampoco va a generar excesivo rechazo.

Como principal defecto del film., hay que mencionar un montaje algo deslavazado, sobre todo en su primera mitad, lo cual hace perder intensidad a la historia hasta el momento en que todas las subtramas paralelas convergen en una trama única y se consigue que la película tenga emoción y suspense.

Pese a todo, la reflexión que se repite varias veces a lo largo del film sobre cómo las obras de arte son los cimientos de nuestra civilización y cómo su desaparición implicaría el vaciamiento de nuestra identidad es transmitida con gran fuerza y convicción y permanece cómo la gran moraleja que recordaremos en el futuro de una película que, quizás, podía haber sido más de lo que, finalmente, ha llegado a ser.



Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: La agilidad de su ritmo. El tramo final de la historia.

Lo que menos me gustó: Un montaje algo deslavazado, sobre todo en la primera parte de la película.

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PALMARÉS DE LOS OSCAR 2013

El pasado 2 de marzo tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Oscar del año 2013. Este es el palmarés con los principales premios, en el que enlazamos las entradas con las reseñas de las películas ganadoras.




MEJOR ACTOR: Matthew McConaughey, por Dallas Buyers Club.

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Lupita Nyong’o, por 12 años de esclavitud.

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Jared Leto, por Dallas Buyers Club.


MEJOR GUIÓN ADAPTADO: John Ridley, por 12 años de esclavitud.

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: Frozen: El reino del hielo, de Chris Buck y Jennifer Lee.

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA: La gran belleza, de Paolo Sorrentino (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2013/12/la-gran-belleza-o-la-vita-non-e-cosi.html).

MEJOR BANDA SONORA: Steven Price, por Gravity.

MEJOR CANCIÓN: Let It Go, por Frozen: El Reino del hielo.




MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Catherine Martin y Beverley Dunn, por El gran Gatsby. (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2013/05/el-gran-gatsby-o-caballo-grande-ande-o.html).

MEJOR VESTUARIO: Catherine Martin, por El gran Gatsby.

MEJOR MAQUILLAJE: Adruitha Lee y Robin Matthews, por Dallas Buyers Club.

MEJOR FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki, por Gravity.

MEJOR MONTAJE: Alfonso Cuarón y Mark Sanger, por Gravity.

MEJOR EDICIÓN DE SONIDO: Glenn Freemantle, por Gravity.

MEJOR MEZCLA DE SONIDO: Skip Lievsay, Niv Adiri, Christopher Benstead y Chris Munro, por Gravity.

MEJORES EFECTOS ESPECIALES: Tim Webber, Chris Lawrence, Dave Shirk y Neil Corbould, por Gravity.

Como se aprecia claramente, prácticamente tres películas (12 años de esclavitud, Gravity y Dallas Buyers Club) se llevan todos los premios principales. Que, en un año donde no ha habido una película que haya destacado claramente sobre las demás, haya habido tal concentración en los galardones no deja de ser anómalo. Aunque pueda parecer lógico que todos los premios técnicos hayan recaído en Gravity, ¿no se merecía, acaso, el Oscar el magnífico montaje de Thelma Schoonmaker en El lobo de Wall Street?¿O qué decir de las esplendidas fotografías de Phedon Papamichael en Nebraska o de Hoyte Van Hoytema en Her?¿Se explica que El lobo de Wall Street, Nebraska y Agosto no hayan recibido ni un solo premio mientras que El Gran Gatsby haya conseguido dos?

Sin embargo, no creo que tampoco haya que darle más importancia de la que tiene a estos premios. En primer lugar, porque la ceremonia es, básicamente, una operación de marketing que busca ser un instrumento de promoción de la industria cinematográfica estadounidense. Para ello está pensada y no tiene, realmente, mayor trascendencia. En el pasado, grandes películas como Luces de la ciudad, Ciudadano Kane, Vértigo, Cantando bajo la lluvia, Taxi Driver o Toro Salvaje, grandes directores como Howard Hawks, Alfred Hitchcock o Stanley Donen, grandes actores como Cary Grant, Kirk Douglas, Robert Mitchum, Montgomery Clift o Richard Burton o grandes actrices como Greta Garbo, Barbara Stanwyck,  Lauren Bacall, Ava Gardner o Deborah Kerr nunca han ganado la preciada estatuilla. Como se deduce de ello, el palmarés no puede ser elevado, bajo ningún concepto, a la categoría de dogma de fe. Ni lo es ni pretende serlo. En segundo lugar, porque los premios se conceden mediante un sistema de votación en el que participan los 6.000 miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. Por lo tanto, los premios son resultado de lo que los académicos deciden por voto secreto y los resultados son fruto del sistema elegido. Para valorar adecuadamente una película, es imprescindible que haya una cierta frialdad que sólo puede venir de la distancia temporal. Pero no nos engañemos: el sistema de votación va a seguir como está y, si cambiara, tampoco estaría claro que hubiera mayor justicia en la concesión de los galardones. Por lo tanto, con estos premios tenemos que hacer lo mismo que hicieron algunos de los perdedores la noche de la ceremonia: divertirse un poco con ellos.








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