ATLÁNTIDA FILM FEST 2019 (13)


Hoy, en nuestra cobertura del Atlántida Film Fest 2019, terminamos de revisar las secciones “Memoria Histórica” y “Muros y Fronteras”, con títulos de Serbia, Francia, Finlandia, de Suiza (aunque habla de los Balcanes), de Bélgica (aunque habla de África y el Congo), de Dinamarca (aunque habla de Corea), de Rumanía (aunque habla de Estados Unidos) y de Alemania (aunque habla de Irán). Ya solo nos queda hacer balance del certamen, comentar el palmarés y un último artículo sobre la guinda final del mayor festival online que se celebra en España.

- Sección MEMORIA HISTÓRICA

Desaparecidos de Miroslav Terzic 


Este magnífico film serbio enganchará al espectador español por dos motivos claramente diferenciados. El primero, por su habilidad para ir revelándonos una historia cruda, triste, tensa y, a la vez, profundamente emotiva. El segundo, porque su temática conectará con una de las cuestiones que en nuestro país, en los últimos años, ha suscitado la atención de noticias de prensa e investigaciones judiciales. La protagonista de Desaparecidos (una espléndida Snezana Bogdanovic, que sabe reflejar con absoluta contención toda la agitación que sufre su personaje) sigue buscando a su hijo, presuntamente fallecido en el parto de gemelos que tuvo diecinueve años atrás. Miroslav Terzic sabe ir conduciendo el relato de modo que el espectador atraviese toda una serie de etapas en relación a la obsesión del personaje principal: sospecha, desconfianza, recelo, sorpresa, duda, estupor… Con un ritmo y planificación que recuerda en muchos momentos a los modos y maneras del cine coreano de autor, Desaparecidos sabe transmitirnos la esencia de una sociedad construida sobre los pilares del silencio, la ocultación y el rechazo a mirar atrás para recapitular sobre el lado oscuro del pasado.

Chris the Swiss de Anja Kofmel 


Interesantísimo documental suizo que, combinando la imagen real y el cine de animación, intenta reconstruir las circunstancias en las que, durante la guerra civil de la antigua Yugoslavia, fue asesinado el reportero de guerra helvético Chris Würtenberg. Chris the Swiss profundiza en todos los intereses implicados en el conflicto de los Balcanes y saca a la luz al personaje de Eduardo Rozsa Flores, un boliviano que fue corresponsal en La Vanguardia y que murió en 2009 en su país natal en una acción policial que intentaba desarticular una conspiración para asesinar al presidente Evo Morales. Eduardo Rozsa se convierte en el centro de una complicada trama en la que fuerzas externas financiaban a los grupos paramilitares croatas mientras los medios de comunicación occidentales culpaban exclusivamente a Serbia de las atrocidades contra civiles cometidas en el conflicto yugoslavo. Fascinante desde el punto de vista temático y potentísima desde el punto de vista visual, Chris the Swiss viene a ser la representación de ese viejo proverbio que dice que la verdad es la primera víctima de cualquier guerra.

¡Qué magnífica tarta! de Marc James Roels y Emma de Swaef  


Curiosa recreación a través de muñecos de fieltro del inicio de la colonización europea en África, concretamente de la ocupación del Congo por parte del rey Leopoldo II de Bélgica. La película se compone de cinco historias ligeramente relacionadas entre sí. Posiblemente, cada uno de los fragmentos por separado, constituyendo cortometrajes autónomos, hubiera funcionado mejor que uniéndolos ya que el conjunto acaba siendo algo deslavazado y descompensado. Hay que admitir que la película, al durar 42 minutos, se ve con facilidad y que tiene algunos destellos originales e imaginativos, pero que deja al espectador con la sensación de que se ha desaprovechado una historia y un andamiaje visual que hubiera podido dar mucho más de sí.

- Sección MUROS Y FRONTERAS

El retorno de Malene Choi 


Curiosa película danesa que retrata a un grupo de jóvenes coreanos que, habiendo sido adoptados por familias occidentales, vuelven a su país natal para encontrar a sus familias de  origen. Narrada con gran talento visual y narrativo (soberbio el plano-secuencia en la que una madre biológica cuenta a su hijo las circunstancias en las que tuvo que dejarlo en adopción), El retorno se convierte en un retrato emotivo y lírico del desarraigo y la pérdida de referencias, de la desorientación de unos seres humanos que, sin tener claro a qué lugar y  qué cultura pertenecen, buscan desesperadamente respuestas que, quizás, van a ser imposibles de encontrar.

Amin de Philippe Faucon 


El director galo Philippe Faucon estrenó en nuestro país en el verano de 2016 su anterior largometraje Fatima (2015) en la que se nos narraba la complicada relación de una madre musulmana, emigrante en Francia, con sus hijas adolescentes. En Amin, Faucon vuelve a tratar la cuestión de la emigración pero ampliando el enfoque y la perspectiva ya que se trata de un film coral que, con sus múltiples líneas argumentales, sabe tratar temas de calado como el racismo, el machismo, el autoritarismo en las relaciones sociales y familiares y el conflicto entre el individuo y la colectividad a la que pertenece. Faucon, como sucedía en Fatima, no pretende contarnos una historia convencional con exposición-nudo-desenlace, sino que opta mostrar, con absoluta, casi bressoniana, un conjunto de situaciones sociales y humanas que están unidas por su condición común de ser fruto de los prejuicios, la intolerancia y la incapacidad para cambiar de ideas y de concepción del mundo y la realidad.

Lemonade de Ioana Uricaru 


Otra curiosa película la que nos trae el Atlántida Film Fest, ya que Lemonade es una película rumana (coproducida por el aclamado director Cristian Mungiu), que se desarrolla en los Estados Unidos y que relata las dificultades de una inmigrante de Rumanía  en conseguir un permiso de residencia (la tan deseada Green Card). Como es habitual en el cine de la “Nueva Ola Rumana”, la historia es narrada de forma seca, sobria y con gran parquedad de medios y, poco a poco, en una trama que avanza de tal modo que casi parece que no hay argumento propiamente dicho, la protagonista va cayendo en un pozo complicado y enrevesado al que no se le ve salida posible. Sin embargo, su desenlace, irónico y cínico, se demuestra absoluta eficaz a la hora de desmontar el espejismo del “sueño americano” y mostrar su lado siniestro y oscuro.

Born in Evin de Maryam Zaree 


Born in Evin es otro documental que se desarrolla con los pies puestos en dos países diferentes, en este caso, Alemania e Irán. Maryam Zaree nació en la prisión iraní de Evin, ya que sus padres eran opositores al régimen islámico y fueron encarcelados por este. Sus padres y ella pudieron emigrar, finalmente, a Alemania y allí pudieron progresar y mejorar sus condiciones de vida, llegando a ser su madre, incluso, candidata a la alcaldía de Frankfurt, siendo la primera emigrante que aspiraba a un puesto de dichas características en el país germano. Sin embargo, en la familia hay un agujero negro, que es el relato de las vivencias en Evin, cuando la madre estuvo allí encarcelada y dio a luz a su hija. Maryam intenta indagar, con dificultades y ante las resistencias y oposición de su madre, en dicha etapa de sus vidas, pero su búsqueda se amplía y acaba siendo un retrato de las experiencias de quienes se convirtieron en seres apestados en su propio país y tuvieron que reconstruir sus vidas lejos de él. Con momentos de gran intensidad emocional, Born in Evin trasciende para ser una disección de la condición de exiliado y de la naturaleza de la opresión política.

Aurora de Miia Tervo 


No es fácil dar en nuestra cartelera con una comedia finlandesa, así que ver Aurora era una buena ocasión para conocer esta dimensión del humor escandinavo. Aurora narra los problemas de una chica joven (Mimosa Willamo), con escasas oportunidades en el mercado laboral, y un inmigrante iraní (Amir Escandari), con dificultades para poder permanecer en el país. Gracias a un encuentro fortuito, ambos llegan a un acuerdo: él le pagará 3.000 euros (con los que ella podrá irse a Noruega para tener un trabajo bien pagado) si consigue encontrarle esposa y poder, de ese modo, quedarse a vivir en Finlandia. El primer tramo del film funciona con eficacia, al mostrar un conjunto de personajes divertidos, originales y chispeantes. Pero la película se va desinflando conforme avanza y, al final, discurre de forma absolutamente convencional, llegando al desenlace de modo completamente desganado, sin molestarse en encontrar una forma imaginativa de presentar una resolución de la historia previsible y rutinaria.





Comentarios