DESTROYER. UNA MUJER HERIDA DE KARYN KUSAMA. LA SOMBRA DE TRUE DETECTIVE ES ALARGADA…



TÍTULO: Destroyer. Una mujer herida. TÍTULO ORIGINAL: Destroyer. AÑO: 2018. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Karyn Kusama. GUION: Phil Hay y Matt Manfredi. MONTAJE: Plummy Tucker. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Julie Kirkwood. MÚSICA ORIGINAL: Theodore Shapiro. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nicole Kidman, Toby Kebbell, Tatiana Maslany, Sebastian Stan, Scott McNairy, Bradley Whitford, Toby Huss, James Jordan, Beau Knapp, Jade Pettyjohn, Shamier Anderson, Zach Villa. DURACIÓN: 121 minutos. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.acontracorrientefilms.com/pelicula/926/destroyer-una-mujer-herida/. ENLACE EN FILMIN: https://www.filmin.es/pelicula/destroyer-una-mujer-herida

CALIFICACIÓN: 


A Nicole Kidman no se le puede negar el atrevimiento que siempre ha demostrado en su carrera artística. Ahí están para demostrarlo Malicia (1993) de Harold Becker, Todo por un sueño (1995) de Gus van Sant, Retrato de una dama (1996) de Jane Campion, Eyes Wide Shut (1999) de Stanley Kubrick, Moulin Rouge (2001) de Baz Luhrmann, Los otros (2001) de Alejandro Amenábar, Las horas (2002) de Stephen Daldry, Dogville (2003) de Lars von Trier, La mancha humana (2003) de Robert Benton, Cold Mountain (2003) de Anthony Minghella, Reencarnación (2004) de Jonathan Glazer, Las mujeres perfectas (2004) de Frank Oz, Retrato de una obsesión (2006) de Steven Shainberg, El chico del periódico (2012) de Lee Daniels, Stoker (2013) de Park Chan-woo o El sacrificio de un ciervo sagrado (2017) de Yorgos Lanthimos . Que una estrella de Hollywood acumule tantos títulos tan heterodoxos y a contrapelo no es habitual pero lo cierto es que la actriz nacida en Hawaii y criada en Australia (que era el país de origen de su familia) siempre ha arriesgado para que su carrera no quedara estancada o inmersa en la rutina. Con Destroyer, la actriz da un nuevo giro de tuerca al interpretar a un personaje sumamente áspero, desagradable y que es difícil que provoque la empatía del espectador. ¿Por qué?

Para explicarlo, hay que empezar diciendo que Destroyer es un thriller noir en el que se invierte el género del típico policía protagonista que, aparte de resolver un caso turbio y complejo, tiene que lidiar con sus propios fantasmas y con un pasado maldito: aquí, no es un policía sino una policía, precisamente el personaje interpretado por Kidman. En el desarrollo de la historia, Destroyer se convierte en un thriller crispado, sucio, tenso y desencajado, ayudado por una fotografía de tonos glaucos y una estructura que combina dos estructuras temporales (en realidad, no son solo dos, pero no podemos decir más porque en ello reside el gran golpe narrativo que esconde la película). Ello se convierte en el marco ideal para mostrar el retrato de una mujer con una vida rota, una familia destrozada y un tormento crónico que la hacen moverse continuamente al borde del abismo. Y, a lo largo de todo el film, no podemos dejar de pensar continuamente que el personaje Kidman gestiona rematadamente mal su situación. En la forma en que Destroyer retrata esta situación, es donde empiezan los problemas que hacen que esta película no sea todo lo redonda que hubiera podido llegar a ser.




Porque, aunque Destroyer es una película muy bien interpretada y narrada (como ya hemos dicho, esconde además una sorpresa mayúscula perfectamente escondida), se deja llevar hasta el exceso por clichés y situaciones del noir (y de películas que, aunque no inscritas en dicho género, están próximas a él) ampliamente conocidas, de modo que el film nos está recordando continuamente otros títulos que no dejan de venir a nuestra memoria y que nos hacen desear que el film dejara más espacio libre a su propia personalidad. Diversos elementos del argumento nos recuerdan a Hasta el límite (1991) de Lili Fini Zanuck, Le llaman Bodhi (1991) de Kathryn Bigelow, Teniente corrupto (1992) de Abel Ferrara, Kill Bill: Vol. 2 (2004) de Quentin Tarantino, Seduciendo a un extraño (2007) de James Foley o, ¡cómo no!, a True Detective, la serie que ha marcado toda una época en el género.

Sin embargo, hay que reconocer que la película sabe enganchar desde el principio y, sobre todo, ofrece un grandioso recital interpretativo de Kidman que se convierte en el alma del film, al interpretar a su personaje en dos momentos temporales ampliamente separados y mostrar el cambio que el mismo experimenta debido a la experiencia traumática que sufre. Y, así, Destroyer se convierte en una prueba más de la versatilidad del género negro para acomodarse a diferentes circunstancias temporales y a renovarse continuamente para seguir hablando de nuestros impulsos más oscuros, del poder de los hechos materiales para determinar nuestras conductas y para marcar la fina línea que separa el bien del mal. La directora Karyn Kusama, que ya nos perturbó con Jennifer’s Body (2009) y La invitación (2015), vuelve a hacerlo y, esta vez, mordiéndonos no con el género de terror, sino con elementos extraídos de los territorios más siniestros de la realidad.


TRÁILER DE LA PELÍCULA:




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