UN TOQUE DE VIOLENCIA y MARSELLA



Hoy, empezamos en China y seguimos con una road-movie que nos llevará desde Madrid hasta Marsella.

UN TOQUE DE VIOLENCIA (o un país al borde del abismo)

TÍTULO: Un toque de violencia. TÍTULO ORIGINAL: Tian zhu ding. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: China-Francia-Japón. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Jia Zhang-Ke. MÚSICA ORIGINAL: Giong Lim. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Nelson Yu Lik-wai. MONTAJE: Mathieu Laclau y Xudong Lin. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Jiang Wu, Luo Lanshan, Meng Li, Wang Baoqiang, Zhang Jia-yi, Zhao Tao. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.golem.es/untoquedeviolencia/.

En el Festival de Venecia de 2006, se produjo el sorprendente triunfo de la película china Naturaleza muerta, dirigida por Jia Zhang-Ke. Fue la última cinta que se proyectó en la Sección Oficial y lo hizo de modo semisecreto, ya que existía el fundado temor de que las autoridades de Pekín impidiesen su visionado. Sin embargo, cabe decir que el León de Oro que le fue otorgado fue absolutamente justo. Su retrato de cómo la construcción de la Presa de las Tres Gargantas iba devorando a la ciudad de Fengjie iba más allá de la trama aparente y suponía toda una andanada sobre la situación que se estaba viviendo en China. La imagen final del funambulista caminando sobre un alambre en medio de una ciudad en ruinas era la metáfora perfecta de cómo el progreso iba destruyendo las estructuras tradicionales chinas e iba dejando paso a una realidad incierta que daba más señales de fragilidad que de solidez.

En Un toque de violencia (que ganó el premio al mejor guión en el Festival de Cannes de 2013), Jia Zhang-Ke ahonda en las características de su anterior film y vuelve a realizar un retrato implacable y demoledor de la actual situación china. Formada por cuatro episodios independientes, todos ellos desembocan en un brutal estallido de violencia, reflejo del estado de tensión, represión, autoritarismo y corrupción que se respira en diferentes ambientes sociales, políticos y empresariales. La estructura del film y de sus episodios puede recordar en ciertos momentos a Los desafíos (1969) de Claudio Guerín-Hill, José Luis Egea y Víctor Erice. En esta producción de Elías Querejeta, también formada por episodios independientes (en este caso, tres), se partía de una situación inicial que desembocaba, igualmente, en un estallido inesperado de violencia. Lo que aún no sabemos es si llegará a haber un paralelismo aún más estrecho entre ambas películas de forma que, si Los desafíos era el reflejo de una situación sociopolítica a punto de sufrir un cambio radical, Un toque de violencia llegará a tener similar significado profético.






Si en Naturaleza muerta la imagen del funambulista adquiría una relevancia decisiva, en Un toque de violencia es al principio donde se nos muestra un puente a medio construir que no lleva a ninguna parte y un camión volcado. Poco después, antes de los títulos de crédito, una explosión será la rúbrica que nos avise de que debemos prepararnos ante resoluciones poco pacíficas de los dilemas de los que seremos testigos. Un minero que protesta inútilmente por la situación de corrupción existente, un padre de familia que recorre el país en busca de oportunidades económicas, una joven que trabaja en una sauna nocturna y que mantiene una relación con un hombre casado y un joven que no acaba de encontrarse a gusto en ningún puesto de trabajo son los cuatro protagonistas que nos irán llevando a través de un paseo de desolación y de falta de expectativas ilusionantes que desembocará, inexorablemente, en una situación límite.

Magníficamente interpretada y con un Jiang Zhang-Ke que sabe desplegar con maestría su infinita capacidad de construir imágenes altamente sugerentes, se puede acabar echando de menos, en algunos momentos, que llegue a ser algo más explícita de lo que es, aunque, en función de las circunstancias políticas de su país, puede ser comprensible que mantenga un discurso más basado en el apunte que en la profundización del análisis crítico. No obstante, quien quiera hacerse una idea cabal de la realidad china actual, más allá de los mensajes que puedan dar los medios de comunicación en función de la coyuntura, y disfrutar, al mismo tiempo, de una apreciable película, tiene una cita ineludible con Un toque de violencia.


Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más me gustó: Su contundente retrato de la realidad china. La gran capacidad de sugerencia de sus imágenes. El trabajo de todo el reparto.

Lo que menos me gustó: Su mensaje llega a estar, en ocasiones, excesivamente entre líneas.


MARSELLA (o cuando la vida es un callejón sin salida)

TÍTULO: Marsella. TÍTULO ORIGINAL: Marsella. AÑO: 2014. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN: Belén Macías. GUIÓN: Verónica Fernández, Aitor Gabilondo y Belén Macías. MÚSICA ORIGINAL: Juan Pablo Compaired. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Aitor Mantxola. MONTAJE: Alejandro Lázaro. INTÉRPRETES PRINCIPALES: María León, Goya Toledo, Noa Fontanals, Eduard Fernández, Álex Monner, Ruth Gabriel, Blanca Apilánez. PÁGINA WEB OFICIAL: http://marsella-lapelicula.es/.

La directora Belén Macías debutó en 2008 con El patio de mi cárcel, una película protagonizada por las siempre magníficas Candela Peña, Verónica Echegui, Ana Wagener, Blanca Portillo y Natalia Mateo y que, como el título indicaba, se desarrollaba en un ambiente penitenciario. Posteriormente, ha trabajado en televisión, dirigiendo episodios de las series La señora, La princesa de Éboli, 14 de abril. La República, Historias robadas y El don de Alba. Si revisamos todos estos títulos, veremos que el mundo de la mujer tiene un protagonismo esencial en el punto de vista de la realizadora y, de hecho, ha demostrado que sabe retratarlo tanto con sensibilidad como con lucidez.

También Marsella es una historia de mujeres. Podría parecer que de dos: María León, que interpreta a una madre que recupera a su hija después de que la administración le haya quitado su custodia y Goya Toledo, que da vida a la madre de acogida que quiere que la niña esté con ella porque no se fía de la capacidad de la madre natural para criarla. Pero, en realidad, hay que añadir una tercera: la propia niña (Noa Fontanals), que verá como las circunstancias irán haciendo que adquiera, antes de tiempo, una madurez y una visión adulta que, en cualquier otro caso, hubieran tenido que esperar unos años antes de llegar a consolidarse. El viaje que María León hará con su hija para que esta conozca a su padre convertirán a la película en una road-movie y, simultáneamente, en una bildungsroman, una historia de iniciación donde todos los personajes acabarán aprendiendo algo que no sabían cuando comenzaron su trayecto.





El punto fuerte de Marsella es su reparto pero debiendo destacar el trabajo de María León, Goya Toledo, Noa Fontanals y Eduard Fernández, que están absolutamente SEN-SA-CIO-NA-LES. La inmensa y colosal credibilidad que dan a sus personajes hace que los mismos, en algunos momentos, parezcan que se vayan a salir de la pantalla y se vayan a cruzar con nosotros en cualquier calle o esquina.

Ello, junto al hecho de que el film esté ágilmente narrado, hace que el mismo se vea con agrado y suscite, al mismo tiempo, la reflexión sobre el complejo dilema que plantea. Su principal defecto es que, en su último tercio, la historia se empeña en dar soluciones a problemas que, posiblemente, no las tengan. Ello hace que se den resoluciones cerradas a todas las tramas cuando, quizás, hubiera sido conveniente que las mismas hubieran tenido resoluciones abiertas (al menos, algunas de ellas). De todos modos, el estreno de cualquier película española que, además,  tenga una calidad apreciable (y, en el caso de Marsella, ello se cumple) es una excelente noticia en un año en que la industria nacional está pasando un momento tan complicado.


Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: Las interpretaciones de María León, Goya Toledo, Noa Fontanals y Eduard Fernández.

Lo que menos me gustó: En el tramo final, se preocupa demasiado por encontrar soluciones a problemas que, posiblemente, no las tengan.


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