EL MÉDICO ALEMÁN y EL MAYORDOMO


EL MÉDICO ALEMÁN (o el mal llama a tu puerta)

TÍTULO: El médico alemán. TÍTULO ORIGINAL: WakoldaAÑO: 2013. NACIONALIDAD: Argentina-Francia-España-Noruega. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Lucía Puenzo, adaptando su novela Wakolda. MÚSICA ORIGINAL: Andrés Goldstein, Daniel Tarrab y Laura Zisman. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Natalia Oreiro, Álex Brendemühl, Diego Peretti, Florencia Bado, Elena Roger, Guillermo Pfening, Ana Pauls, Alan Daicz, Abril Braunstein, Juani Martínez. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.wakolda.com/.

La presencia de nazis en Sudamérica tras la derrota de Alemania en la II Guerra Mundial es una circunstancia que, constatada por hechos perfectamente documentados (por ejemplo, la detención en Argentina de Adolf Eichmann, como ya vimos al hablar de la película Hannah Arendt: http://cineartemagazine.blogspot.com.es/2013/07/hannah-arendt-y-la-mejor-oferta.html), posiblemente haya sido amplificada hasta llegar a teorías que, con cierta seguridad, son bastante fantasiosas (http://www.periodistadigital.com/inmigrantes/ocio/2011/11/16/-fue-en-esta-casita-donde-vivio-aqui-adolf-hitler-cuando-huyo-del-bunker-.shtml). Sin embargo, la presencia conocida del doctor Josef Mengele en diversos países del Cono Sur (http://es.wikipedia.org/wiki/Josef_Mengele) y la existencia, también allí, de círculos de ideología nazi (cuya influencia llegó hasta las dictaduras surgidas a principios de los 70) son cuestiones que diversas películas han tratado con anterioridad. Los niños de Brasil (1978) de Franklin J. Schaffner, Prisionero sin nombre, celda sin número (1983) de Linda Yellen (sobre la terrible experiencia vivida por el periodista Jacobo Timerman) y Pobre mariposa (1986) de Raúl de la Torre son buenos ejemplos de ello. Ahora, se añade El médico alemán, la cual se vuelve a centrar en la figura del cruel doctor nazi antes mencionado, capaz de experimentar con seres humanos sin ningún tipo de escrúpulos.







El médico alemán ha sido dirigida por Lucía Puenzo (hija de Luis Puenzo, director, entre otras, de La historia oficial -1985- y Gringo viejo -1989-), la cual ha adaptado su novela Wakolda. Más que adoptar una perspectiva histórica o política, la película acaba tomando unos perfiles próximos al thriller psicológico, en el que se combinan dos niveles íntimamente interconectados y relacionados. Por un lado, la relación del médico con la familia protagonista (que recuerda, en algunos momentos a La sombra de la duda -1943- de Alfred Hitchcock o La mano que mece la cuna -1992- de Curtis Hanson) y, por otro, el contexto del colegio alemán al que asiste la hija (y que rememora lo leído en la novela Las tribulaciones del estudiante Törless -1906- de Robert Musil o lo visto en La cinta blanca -2009- de Michael Haneke). Al final, queda claro que la historia narrada es una  aguda reflexión sobre cómo es posible que el mal logre expandir su influencia y sobre qué entornos sociales lo hacen posible.

Gracias a una esmerada pulcritud narrativa y a unas sobrias interpretaciones de todo el reparto (en el que destacan Natalia Oreiro –que ha sabido reinventarse sabiamente a partir de su pasada trayectoria de estrella pop-, Álex Brendemühl y la niña Florencia Bado), el film sabe tejer inteligentemente una trama hábilmente dosificada y su mensaje de que las expectativas ilusorias y un ambiente autoritario son el caldo de cultivo perfecto para que la vileza se filtre por los resquicios de una estructura social débil. Un sutil pero contundente desenlace corona con maestría la historia, despidiéndonos con un poso de amargura y dejando poco espacio para el optimismo. 



Nota (de 1 a 10): 7,5.

Lo que más me gustó: Su habilidad narrativa. Las interpretaciones de Álex Brendemühl, Natalia Oreiro y Florencia Bado. Un desenlace sutil pero contundente.

Lo que menos me gustó: Ciertos detalles pueden pasar desapercibidos para el espectador insuficientemente informado. En algunos momentos, peca de exceso de frialdad.

* * *

 EL MAYORDOMO (o corre, Forest (Whitaker), corre)

TÍTULO: El mayordomo. TÍTULO ORIGINAL: The ButlerAÑO: 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Lee Daniels. GUIÓN: Danny Strong, basándose en un artículo de Wil Haygood. MÚSICA ORIGINAL: Rodrigo Leao. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Forest Whitaker, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Mariah Carey, Vanessa Redgrave, Jim Gleason, Terrence Howard, Cuba Gooding Jr, Lenny Kravitz, Robin Williams, John Cusack, James Marsden, Minka Kelly, Live Schreiber, Alan Rickman, Jane Fonda. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.eonefilms.es/index.php?servicio=cine&c_pelicula_id=1860.


Vamos a hacer un pequeño ejercicio. Les pregunto cuál puede ser una película que tiene las siguientes características: está narrada en flashback mientras el protagonista, ya entrado en años, espera sentado a no sabemos qué; este protagonista recuerda su vida, la cual empezó en el Sur de los Estados Unidos; tuvo una infancia dura y complicada; a pesar de ello, y gracias a algunos consejos recibidos de sus mayores, logró, aunque no con pocas dificultades, prosperar; fue conociendo a los distintos presidentes de Estados Unidos y hechos históricos como los problemas raciales, el movimiento de lucha por los derechos civiles y la guerra de Vietnam marcaron su vida… La verdad es que la respuesta parece sencilla: Forrest Gump (1994) de Robert Zemeckis. En realidad, a partir de ahora, habrá que dudar entre dos títulos. Porque El mayordomo tiene una trama similar a la que hemos expuesto. Posiblemente porque, para no correr demasiados riesgos comerciales, la película ha optado por seguir un esquema ya existente con el fin de que los espectadores se identifiquen inconscientemente con él y les resulte agradable por ser (no reconocidamente) familiar. A pesar de ello, la película logra ir más allá de ese planteamiento de partida y transmitir una sensación de verdad basada, sobre todo, en la fuerza y realismo de los personajes.








Forest Whitaker interpreta a un mayordomo de raza negra que llega a formar parte del personal de servicio de la Casa Blanca. A partir de este núcleo, conoceremos la vida del personaje desde su infancia en un campo de algodón, durante los años 20, pasando por los conflictivos años 60 y llegando, prácticamente, hasta los tiempos actuales. Si, como se dice en varias ocasiones a lo largo de la película, la obligación que debe cumplir el personal doméstico en el desempeño de su trabajo es pasar desapercibido, el objetivo del protagonista parece ser el de pasar por la vida haciendo el menor ruido posible y llamando más bien poco la atención. Al final, en realidad, la película nos parece querer decir que no siempre podemos hacer eso o, más bien, que no podemos pedir que la resignación sea la única actitud posible cuando se sufre a diario una situación de palmaria injusticia. El eje central de El mayordomo es, precisamente, esa tensión entre la sumisión y la exigencia de un cambio necesario, la cual explica, a su vez, los conflictos familiares de los que vamos a ser testigos. En realidad, el combate entre posturas contrapuestas y la necesidad permanente que tenemos de elegir entre ellas, la necesidad, a fin de cuentas, de seguir el camino éticamente correcto es el elemento que explica y justifica toda la historia.

Una gran interpretación de Forest Whitaker, unas convincentes actuaciones del resto del amplio reparto y la agilidad narrativa con la que se desarrolla la trama hacen que el film se vea con agrado y que no se hagan largas sus más de dos horas de duración. No acaban de convencer, quizás, ni la coda final pro-Obama (que choca con la visión muy matizada que se hace del resto de presidentes) ni la falta de intensidad de algunos de los momentos que pretenden ser el clímax de la cinta (en este sentido, El mayordomo sale perdiendo en relación a otras reconstrucciones de época como Uno de los nuestros -1990- o Casino -1995- de Scorsese, Boogie Nights -1997- de Paul Thomas Anderson o la propia Forrest Gump). No obstante, El mayordomo es una película meritoria, de gran interés, candidata a llevarse más de un premio en la próxima ceremonia de los Oscar y, sin duda, uno de los grandes títulos de este año 2013.



Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más me gustó: La interpretación de Forest Whitaker. Su agilidad narrativa.

Lo que menos me gustó: La coda final pro-Obama chirría en relación al conjunto. Le falta intensidad.



 

Comentarios