LUCES ROJAS y EXTRATERRESTRE



Hoy, hablamos de Luces rojas de Rodrigo Cortés, de Extraterrestre de Nacho Vigalondo, de Iván el Terrible de Sergei M. Eisenstein y María de mi corazón de Jaime Humberto Hermosillo.

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LUCES ROJAS (o “eres diferente, diferente al resto de la gente que siempre conocí”(*))

TÍTULO: Luces Rojas. TÍTULO ORIGINAL: Red Lights. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España y Estados Unidos. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Rodrigo Cortés. MÚSICA ORIGINAL: Víctor Reyes. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy, Elizabeth Olsen, Toby Jones, Joely Richardson, Leonardo Sbaraglia. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.lucesrojas-es.com/.

 El director español Rodrigo Cortés (nacido en el pueblo orensano de Pazos Hermos en el año 1973), con sólo tres largometrajes en su haber, se ha convertido en una referencia en la renovación del thriller y en la exploración de nuevas posibilidades dentro del género. Sus películas se caracterizan por una férrea construcción, de forma que la realización se somete a unas rígidas reglas que se siguen de modo estricto desde el primero hasta el último minuto, pero, a pesar de ello, consigue que sus films se conviertan en sutiles metáforas de realidades muy concretas. Así, Concursante (2007), sobre la historia de un profesor de Economía que obtiene un espectacular premio en un concurso de televisión, venía a ser, en última instancia, una ácida visión de la burbuja inmobiliario-financiera que, en el momento de estreno de la película, estaba en su punto álgido. Buried (2010) –que marcó el debut del director en una producción estadounidense, aunque rodada en Barcelona y con co-coproducción española-, que narra la tensa situación de un secuestrado que despierta dentro de un ataúd, venía a ser una representación de la angustia que genera el no poder escapar de prejuicios, ideas preconcebidas y visiones rígidas de la realidad. Luces rojas también admite una segunda lectura muy clara, pero no vamos a decir cuál es porque ya la hemos desvelado (a ver si encuentran la clave).






Sigourney Weaver y Cillian Murphy interpretan a dos profesores que investigan fenómenos paranormales para dilucidar si son o no un fraude. En realidad, todos lo que han investigado lo son. Pero algo cambiará cuando reaparece el ilusionista Simon Silver (interpretado por Robert de Niro), después de estar varios años retirado, y parece echar abajo el escepticismo de los que se rigen por un estricto método científico. El duelo, más psicológico y mental que propiamente físico, lleva la trama hasta momentos de extrema tensión y de intensa incertidumbre. Y, en medio del clima enrarecido que va dominando la película, brillan a gran nivel las interpretaciones de Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Toby Jones y el gran dominio de la dirección de Rodrigo Cortés, que consigue manejar el film como un artefacto perfectamente coordinado y sincronizado hasta llevarlo a su insólito desenlace.

Quizás, el gran problema del director es que los espectadores, en cada nuevo film que estrene, tengan la expectativa de un desenlace sorprendente. Y en la medida en que ello resultaría difícil, sería triste que el poseedor de un estilo original, brillante y eficaz, se estancase en la repetición permanente de un increíble efecto final cada vez más desvaído, al igual que le ha pasado, más o menos, a otro director notable como M. Night Shyamalan. Pero eso, sólo el futuro lo dirá. Lo que hoy es una realidad, es esta película, de gran poderío visual y narrativo, que confirma a un director al que no hay que perderle la pista.


Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: está excelentemente rodada, con un dominio técnico prodigioso.

Lo que menos me gustó: el estilo del desenlace (me parece que inspirado por el de Kundun -1997- de Martin Scorsese) desentona con el del resto de la película.

(*) La frase entrecomillada pertenece a una canción del año 1960, con letra de Antonio Guijarro y música de Augusto Algueró.



EXTRATERRESTRE (o la mayor “marcianada” de la historia del cine español)

TÍTULO: Extraterrestre. TÍTULO ORIGINAL: Extraterrestre. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Nacho Vigalondo. MÚSICA ORIGINAL: Jorge Magaz. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Michelle Jenner, Julián Villagrán, Carlos Areces, Raúl Cimas, Miguel Noguera. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.extraterrestrelapelicula.es/.

Imaginemos que partimos del espíritu de comedia de enredo que tenía, p. ej., Ella es única (1996) de Edward Burns. Los personajes los tomamos de cualquier película de Woody Allen, pero los adaptamos a la psicología española. Finalmente, el escenario de la acción lo situamos en una ciudad que se que ha quedado desierta porque una nave extraterrestre ha aparecido en el cielo y allí se ha quedado. Si después le añadimos, por el lado de la literatura, unas gotas de Kafka, Beckett (por lo de Godot y la nave) e Ionesco, por el lado del cine, una dosis de Blake Edwards (pienso en ¿Qué hiciste en la guerra, papi? -1966- y en la saga del inspector Clouseau) y algunos elementos de atrezzo como una cámara de vídeo, unas pelotas de tenis y un tarro de melocotones en almíbar, se harán, más o menos, una idea de cómo es la nueva película de Nacho Vigalondo (que, con anterioridad, había dirigido Los cronocrímenes -2007-).







Lo que les llevo dicho es lo más que puedo decir para no desvelar la trama, aunque da igual porque, probablemente, creo que no sabría explicarla bien. Pero, a pesar de todo, esta película tiene algo que te engancha. O algo que te hará desconectar de inmediato. No habrá medias tintas.

Surrealista dentro de la estricta lógica que sigue el argumento, lo mejor es ese aire despreocupado, naïf, casi amateur de las interpretaciones de los cinco actores de la película (tono que tan difícil es que salga bien pero que aquí se consigue a la perfección).

Probablemente, los seguidores de la serie Muchachada Nui (en la que Vigalondo ha colaborado como actor, realizador y guionista) captarán inmediatamente el humor del film. Para los demás, lo mejor es sentarse a verla sin prejuicios (tal como hacen con la nave extraterrestre, en un momento dado, dos de los personajes desde la azotea de un edificio) y dejarse llevar por la torpeza, la ingenuidad y la mala leche de los personajes. Seguro que cuando termine, se quedan con ganas de volver a verla.


Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: La genialidad del planteamiento. Las escenas de la cadena de televisión clandestina.

Lo que menos me gustó: El planteamiento podría dar más de sí.


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CLÁSICOS ETERNOS

IVÁN EL TERRIBLE (1944) y LA CONJURA DE LOS BOYARDOS (1958 –fecha de estreno-) de Sergei M. Eisenstein

FICHA ARTÍSTICA DE IVAN EL TERRIBLE.

TÍTULO: Iván el Terrible. TÍTULO ORIGINAL: Ivan Groznyy. AÑO: 1944. NACIONALIDAD: Unión Soviética. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Sergei M. Eisenstein. MÚSICA ORIGINAL: Sergei Prokofiev. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nikolai Cherkasov, Lyudmila Tselikovskaya, Serafima Birman, Mikhail Naznanov, Mikhail Zharov, Amvrosi Buchma, Mikhail Kuznetsov, Pavel Kadochnikov. DURACIÓN: 103 minutos.

FICHA ARTÍSTICA DE LA CONJURA DE LOS BOYARDOS.

TÍTULO: La conjura de los boyardos. TÍTULO ORIGINAL: Ivan Groznyy: Skaz vtoroy - Boyarskiy zagovor. AÑO: 1958 –fecha de estreno-. NACIONALIDAD: Unión Soviética. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Sergei M. Eisenstein. MÚSICA ORIGINAL: Sergei Prokofiev. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nikolai Cherkasov, Serafima Birman, Mikhail Zharov, Amvrosi Buchma, Mikhail Kuznetsov, Pavel Kadochnikov, Vsevolod Pudovkin. DURACIÓN: 88 minutos.

La personalidad de Sergei Mihailovich Eisenstein es compleja y escurridiza. De un modo inmediato, puede ser considerado como el cineasta más representativo de la Revolución Soviética de forma que, en su momento, pudo ser tomado como el ejemplo más acabado del nuevo tipo de artista que el comunismo iba a crear. Así, La huelga (1924), la legendaria El acorazado Potemkin (1925) –título que fue considerada muchos años por la mayor parte de la crítica como el mejor film de la historia del cine-, Octubre (1928) y La línea general (1929) podían ser contempladas como obras que divulgaban la ideología que había dado lugar a la URSS. Un conocimiento más profundo de su biografía y de los avatares de sus obras y una visión atenta de las mismas obligan a matizar esta primera impresión.

Al igual que los maestros de la Edad Media o del Renacimiento, quienes, aunque atendían a los deseos y encargos de sus mecenas (normalmente, nobles, eclesiásticos o autoridades públicas) a la hora de realizar sus obras, sentían una gran preocupación por la técnica y los avances estéticos, Eisenstein, aunque se adaptaba a los requerimientos del Estado que financiaba sus películas, llevó a cabo un empuje y una innovación del lenguaje cinematográfico hasta cotas que, aún hoy, han sido pocas veces superadas. Este carácter renovador y esteticista (en suma, independiente y rebelde) del cineasta tenía que chocar, forzosamente, contra las directrices y escrupulosa actividad vigilante del régimen comunista, de forma que muchos de los títulos mencionados tuvieron que ser replanteados, revisados y modificados con el fin de contar con el plácet final de las autoridades.

Ello llevó a que en el período 1930-1932 el cineasta saliera de la Unión Soviética, viajara por Europa y se acabara instalando en Hollywood, donde fue contratado por la Paramount. Después de que su estancia en Estados Unidos fuera relativamente poco fructífera, volvió a la URSS donde, desde entonces, fue visto con recelo y sospechas. A partir de ese momento, sus problemas para rodar se acrecentaron, de forma que sólo pudo estrenar Alexander Nevski (1938) y la primera parte de Iván el Terrible.






Iván el Terrible y su segunda parte, La conjura de los boyardos, fue rodada en el período 1944-1948. La obra estaba pensada inicialmente como una trilogía, pero la tercera entrega apenas fue comenzada y la segunda de las películas sólo fue estrenada  en 1958 (después de la muerte de Stalin).

Porque esta obra es uno de los retratos más impresionantes que jamás podamos ver de la naturaleza del poder y del carácter implacable que se derivan de las luchas por su consecución. Viéndola hoy, resulta muy difícil (casi imposible) no plantear un paralelismo entre el recorrido por la vida del zar Iván IV de Rusia y la trayectoria de Stalin. La primera parte (Iván el Terrible) refleja la degradación que el ejercicio de un poder crecientemente absoluto (como se muestra en la impresionante escena final) provoca en la persona que lo ostenta. Contemplar la evolución del rostro del zar (interpretado por el actor Nikolai Cherkasov), inicialmente joven y atractivo, hasta ver su decrepitud final es una de las experiencias cinematográficas más inolvidables e impactantes que cualquier espectador puede contemplar en su vida. (Esa utilización del rostro influyó claramente en El Padrino -1972- de Francis Ford Coppola y en la descripción de la mutación que experimenta Michael Corleone).






La segunda parte (La conjura de los boyardos) es ya la amargura más absoluta. Los personajes que luchan entre sí parecen cuervos (en un ejercicio visual pocas veces repetido) que luchan por su presa con absoluta ausencia de sentimientos. La aparición del color al final de la película no sirve para otra cosa que para representar una farsa con dramático final.

Obviamente, los paralelismos que podían detectarse con las luchas por el poder surgidas en la URSS a raíz de la muerte de Lenin, tuvieron un peso importante en que La conjura de los boyardos sólo fuera estrenada diez años después de que fuera terminada.

Hoy, al ver estas dos cintas, nos olvidaremos de la adscripción ideológica que pudiera tener el director y veremos una muestra de cine puro que nadie ha sabido ni podido imitar. Y nos pondremos a elucubrar, con cierta nostalgia, cómo hubiera sido el tercer título de la trilogía, la cual habrá quedado incompleta, desgraciadamente, para siempre.


Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más gustará: su reflejo de lo que es la lucha por el poder y el ejercicio de un poder absoluto nunca ha sido superado en la historia del cine.

Lo que menos puede gustar: Eisenstein sacrifica la naturalidad a la expresividad de los movimientos de los personajes.

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JOYAS OCULTAS

MARÍA DE MI CORAZÓN (1979) de Jaime Humberto Hermosillo.

TÍTULO: María de mi corazón. TÍTULO ORIGINAL: María de mi corazón. AÑO: 1979. NACIONALIDAD: México. DIRECCIÓN: Jaime Humberto Hermosillo. GUIÓN: Gabriel García Márquez y Jaime Humberto Hermosillo. MÚSICA ORIGINAL: Joaquín Gutiérrez Heras. INTÉRPRETES PRINCIPALES: María Rojo, Héctor Bonilla, Salvador Sánchez, Tomás Mojarro, Marta Navarro, Ana Ofelia Murguía.

La vinculación de Gabriel García Márquez con el cine es bastante más estrecha de lo que, en un primer momento, pudiera pensarse. En la base de datos www.imdb.com, aparece un trabajo como director (un cortometraje, La langosta azul, realizado en 1954), tres apariciones como actor (una de ellas, en la película que comentamos hoy) y 47 intervenciones como guionista (muchas de ellas, en condición de creador de novelas y relatos adaptados para el cine).

Siendo esa labor poco conocida, María de mi corazón, producción mexicana del año 1979 dirigida por Jaime Humberto Hermosillo, es la película ideal para empezar a conocerla. Porque se trata de un magnífico film, tremendamente original, que reúne elementos que raramente se suelen combinar.






Planteada inicialmente como la historia de amor entre un ladrón y una maga (antigua compañera de correrías del primero), María de mi corazón comienza con un aire romántico-mágico-erótico que nos puede hacer recordar, en ciertos momentos, al Macondo inventado por el escritor colombiano. Pero, de repente, la narración da un giro inesperado, marcado por un hecho surrealista y absurdo, y la película adopta un tono de crítica social y nos envuelve en una situación de tremenda angustia personal que nos obliga a cambiar el chip con el que estamos viendo la historia. Pero todavía quedará un último giro, ya en el desenlace, absolutamente impactante, donde predomina el humor negro y que nos obliga a replantearnos todo el sentido de la película.

Porque la película admitirá dos interpretaciones posibles. La primera nos llevaría a pensar que la historia se plantea si la diferencia entre la locura y la cordura está marcada más por convenciones sociales que por criterios estrictamente objetivos. Pero la segunda sería más inquietante: todo lo que hemos visto al principio, ¿ha sido real o la protagonista tiene perdido el juicio y todo ha sido una alucinación? Y ello tendría una variante más desasosegante: ¿hasta qué punto podemos estar seguros de lo que percibimos?

Por todo lo comentado, María de mi corazón es una película altamente recomendable, que nos permitirá entrar en contacto con la escritura de Gabriel García Márquez, empezar a conocer el cine latinoamericano si aún no tenemos un mínimo conocimiento sobre el mismo y disfrutar de una obra absolutamente original que no olvidaremos fácilmente. ¿Quién puede pedir más?


Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más gustará: El desenlace, lleno de tristeza y humor negro.

Lo que menos puede gustar: Evidentemente, los medios técnicos no son los mismos que los de una producción de Hollywood.


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