UN MÉTODO PELIGROSO y UN DIOS SALVAJE



Antes de nada, me gustaría comentar para aquellos que pudiera interesarles, que, en mi blog EL DEDO EN EL DATO, he analizado la trama del film Margin call desde un punto de vista de análisis económico. Aquí tienen el enlace, por si quieren ver enfocada la película desde una óptica diferente  (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/11/analisis-de-margin-call.html).


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Hoy, voy a comentar dos películas que guardan una íntima relación en el tema que tratan: una de modo explícito y otra de modo más sutil tratan sobre ese fondo escurridizo, indefinido y surcado de pulsiones básicas sobre el que se asienta la psique humana. Por ello, vamos a alterar el orden normal a la hora de comentar ambos títulos. En primer lugar, vamos a hablar del estreno más reciente (Un método peligroso) y después de Un dios salvaje (que fue estrenada con posterioridad). Cuando lean ambas reseñas, comprenderán por qué lo hacemos así.


UN MÉTODO PELIGROSO (o qué esconde el subconsciente)


TÍTULO: Un método peligroso. TÍTULO ORIGINAL: A Dangerous Method. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Gran Bretaña-Alemania-Canadá-Suiza. DIRECCIÓN: David Cronenberg. GUIÓN: Christopher Hampton, adaptando su libro The Talking Cure y el de John Kerr A Most Dangerous Method. MÚSICA ORIGINAL: Howard Shore. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Keira Knightley, Michael Fassbender, Viggo Mortensen, Vincent Cassel, Sarah Gadon. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.unmetodopeligroso.es/.


En su ensayo Lo inconsciente, del año 1915, Sigmund Freud sintetizaba la base de su pensamiento: “El psicoanálisis nos ha revelado que la esencia del proceso de la represión no consiste en suprimir y destruir una idea que representa al instinto, sino en impedirle hacerse consciente. Decimos entonces que dicha idea está en un estado de ser “inconsciente” y tenemos pruebas de que, aun siéndolo, puede producir determinados efectos, que acaban por llegar a la conciencia. Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente; pero queremos dejar sentado desde un principio que no forma por sí solo todo el contenido de lo inconsciente. Lo inconsciente tiene un alcance más amplio, lo reprimido es, por tanto, una parte de lo inconsciente.”

Uno de los principales discípulos de Freud, Carl Gustav Jung (quien entró en contacto con él por motivo de una paciente de Jung llamada Sabina Spielrein), disintió del maestro por la importancia que le daba este a la represión de los instintos sexuales, y, en ese vasto dominio del inconsciente que había trazado Freud, le dio mucho más importancia a los elementos místico-religiosos y a lo que él denominaba el “inconsciente colectivo”.








Desde que David Cronenberg dirigiera Promesas del Este (2007), descubrimos que toda su extraña cinematografía (con títulos tan enfermizos como Vinieron de dentro de … -1975-, Cromosoma tres -1979-, Scanners -1981-, Videodrome -1983-, La mosca -1986-, Crash -1996-, eXistenZ -1999-) giraba, en última instancia, en torno a los monstruos que los ángeles guardan en su interior y a los ángeles que los monstruos esconden. La habilidad en expresar esa dicotomía entre lo que las personas manifiestan y lo que, en realidad, son, convertía a Cronenberg en el director ideal para un film que narra las vicisitudes por las que pasaron las relaciones entre Sigmund Freud y Carl Gustav Jung y todas sus investigaciones sobre el subconsciente y sobre las manifestaciones patológicas surgidas de ese territorio que acababan de descubrir.


Aunque el film logra expresar con sencillez y claridad las diferencias de opiniones entre Freud (interpretado por Viggo Mortensen) y Jung (Michael Fassbender) y consigue, igualmente, trazar con nitidez el tortuoso perfil psicológico de Sabina Spielrein (Keira Knightley), en su segunda mitad va acelerando los acontecimientos de forma que no logra, finalmente, profundizar en casi ninguna de las cuestiones que plantea. Muchas secuencias que representan momentos importantes en el cambio experimentado por las relaciones entre Freud y Jung, quedan sin sentido debido a que no se contextualizan adecuadamente. Igualmente, la propia evolución de Jung resulta en el film confusa y precipitada, sin que la influencia de Otto Gross (interpretado por Vincent Cassel) y Sabina Spielrein en dicha evolución quede explicada satisfactoriamente. A pesar de ello, cabe decir que las interpretaciones de los cuatro actores indicados, así como la de Sarah Gadon (en el papel de esposa de Jung), resultan absolutamente convincentes. Del mismo modo, el magnífico diseño de producción logra una magistral recreación del ambiente de la época.


Por todo ello, cabe decir que aunque Un método peligroso es una película que se deja ver, encierra potencialidades que no han sido bien aprovechadas.


NOTA (de 1 a 10): 6.

LO QUE MÁS ME GUSTÓ: A pesar de lo que ciertos críticos han dicho, la primera mitad de la película.

LO QUE MENOS ME GUSTÓ: al final, no profundiza en ninguna de las cuestiones que plantea. 



UN DIOS SALVAJE (o cuando el subconsciente aflora con todas sus consecuencias)


TÍTULO: Un Dios Salvaje. TÍTULO ORIGINAL: Carnage. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Francia-Alemania-Polonia. DIRECCIÓN: Roman Polanski. GUIÓN: Yasmina Reza y Roman Polanski, adaptando la obra de teatro homónima de Yasmina Reza. MÚSICA ORIGINAL: Alexandre Desplat. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Jodie Foster, Kate Winslet, Cristoph Waltz, John C. Reilly. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.sonyclassics.com/carnage/


Si Un método peligroso venía a ser la puesta en escena de unos planteamientos teóricos, Un dios salvaje viene a ser el desarrollo práctico de dichos planteamientos. No está de más volver a traer a colación a Freud, quien, en 1921, en su ensayo Psicología de las masas y análisis de yo, afirmaba que “la oposición entre psicología individual y psicología social o colectiva, que a primera vista puede parecernos muy profunda, pierde gran parte de su significación en cuanto la sometemos a más detenido examen. La psicología individual se concreta, ciertamente, al hombre aislado e investiga los caminos por los que el mismo intenta alcanzar la satisfacción de sus instintos, pero sólo muy pocas veces y bajo determinadas condiciones excepcionales le es dado prescindir de las relaciones del individuo con sus semejantes. En la vida anímica individual aparece integrado siempre, efectivamente, “el otro”, como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado.”


Es imposible entender Un dios salvaje, sin asumir esta mecánica por la cual nuestros impulsos más atávicos (y nuestra actitud respecto a los mismos) acaban condicionando nuestras relaciones con los demás.






Esta película, adaptación de la obra teatral homónima de la autora francesa Yasmina Reza (creadora de la aclamada obra teatral Arte), parte de la agresión de un niño a otro en un parque. Los padres de los dos chicos (Kate Winslet y Christoph Waltz, por un lado, y Jodie Foster y John C. Reilly, por otro), intentarán resolver amistosamente el entuerto. Pero la situación acabará por ir por cauces menos pacíficos y agradables de los inicialmente esperados. Al igual que en el caso de Cronenberg, Polanski también es un director adecuado para el film, en la medida en que es especialista en la realización de agudos retratos psicopatológicos (como Repulsión -1965-, Callejón sin salida -1966- o La muerte y la doncella -1994-, que guarda muchos puntos de conexión con esta cinta).


En el combate psicológico que se produce dentro del cuarteto protagonista, la elección entre los planteamientos de Freud y Jung que se desprende de la historia del film antes comentado, con vistas a analizar los comportamientos que contemplamos, desemboca en resultado nulo. Siendo cierta la importancia de aquello que bulle por debajo de nuestros pensamientos superficiales, ni hay que invocar a los planteamientos casi esotéricos de Jung ni hay que reducir el problema a la cuestión de la represión sexual de Freud. Hay que dirigirse a conceptos mucho más básicos y elementales, como sugiere la música que acompaña la escena de la agresión. La moraleja de la película viene a ser que, por debajo de toda nuestra sofisticación, no estamos muy distantes del hombre primitivo, cuyas preocupaciones principales eran la supervivencia y la salvaguarda de la prole (sobre qué vomita Kate Winslet es un dato a tener en cuenta; qué hace que el personaje de John C. Reilly cambie radicalmente de actitud respecto al personaje de Christoph Waltz, también).


Magníficamente interpretada y hábilmente rodada por Polanski, Un dios salvaje, aunque le falte un poco más de atrevimiento, es una película altamente recomendable que, a pesar de su poso de amargura, no deja de tener, como contraste, su buena dosis de humor (aunque sea especialmente negro).


NOTA (de 1 a 10): 7.
 
LO QUE MÁS ME GUSTÓ: Kate Winslet.

LO QUE MENOS ME GUSTÓ: Le falta “carnaza” (a pesar de su título original en inglés).

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Como suele ser habitual, acompaño tráilers de próximos estrenos:

XP 3D

Nueva película española de terror. Viendo el tráiler, no sabemos si será algo más que El proyecto de la bruja de Blair adaptada con parte del reparto de Sin tetas no hay paraíso, ¿Física o química? y Los protegidos. Habrá que verla para averiguarlo...





THE ARTIST

La gran sorpresa de este mes de diciembre podría ser esta película francesa que se desarrolla en la época del cine mudo.




LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Nueva adaptación de saga literaria fantástica. ¿Otro éxito garantizado o se cumplirá aquello de "tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe"?





HUGO

Y, finalmente, la película de la que contamos los días hasta la fecha de su estreno (24 de febrero de 2012): la primera película en 3D de Martin Scorsese.




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