TOLKIEN DE DOME KARUKOSKI. VIDA Y CREACIÓN




TÍTULO: Tolkien. TÍTULO ORIGINAL: Tolkien. AÑO: 2019. NACIONALIDAD: Austria-Alemania. DIRECCIÓN: Dome Karukoski. GUION: David Gleeson y Stephen Beresford. MONTAJE: Harri Ylönen y Chris Gill. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Lasse Frank Johannessen. MÚSICA ORIGINAL: Thoman Newman. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nicholas Hoult, Lily Collins, Colm Meaney, Derek Jacobi. DURACIÓN: 112 minutos. PÁGINA WEB OFICIAL: https://www.searchlighttolkienpelicula.es/home/.

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Cada gran conflicto bélico de los últimos 120 años ha acabado originando una gran fantasía épica que ha logrado atrapar a millones de lectores o espectadores. La I Guerra Mundial fue la chispa de la que acabó surgiendo la trilogía El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien; la II Guerra Mundial fue la antesala de la expansión a nivel mundial de las historias de superhéroes de la Marvel y DC Comics; la guerra de Vietnam y el espíritu que surgió de la misma inspiraron La guerra de las galaxias de George Lucas; y cabe pensar que el atentado contra las Torres Gemelas y las guerras de Afganistán e Irak crearon el clima propicio para que acabara de arraigar la saga de Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin (recordemos que la primera novela fue publicada en 1996) y la HBO decidiera convertirla en la serie televisiva Juego de tronos, una de las más exitosas de esta década que está a punto de concluir. Posiblemente, ello se deba a que cada guerra deja como reguero toda una serie de heridas, traumas y cicatrices que hay que curar o, al menos, aliviar, y la creación de un relato que establezca un orden en el caos puede servir de ayuda para encontrar algún tipo de sentido a la muerte de millones de personas y a toda la estela de destrucción que todo conflicto bélico deja como legado.

En el caso de J. R. R. Tolkien, la génesis de El señor de los anillos es bastante más compleja que la que deriva de la participación del autor en la I Guerra Mundial. Este biopic dirigido por el director finlandés Dome Karukoski (de quien vimos, con anterioridad, Tom of Finland – 2017–) aborda algunos de los aspectos de esa génesis aunque, al mismo tiempo, omite o solo menciona muy de pasada algunos otros que pudieran tener cierta relevancia. Por ejemplo, que Tolkien (pronúnciese “Tolkín”) nació en el Estado Libre de Orange, una república independiente fundada por colonos bóers (de origen holandés) en territorios de la actual Sudáfrica, república que dejó de existir en 1900 como consecuencia de la II Guerra Anglo-Bóer (Tolkien había abandonado Orange, junto a su madre y su hermano, en 1895 debido a que el clima del país perjudicaba su salud). Un segundo aspecto a mencionar es que el padre de Tolkien permaneció en África dedicado a la venta de diamantes y falleció en 1896 como consecuencia de unas fiebres reumáticas, por lo que la influencia de la figura paterna en el futuro autor fue mínima y no pudo dejar excesiva huella (el inicio del film sí muestra los problemas económicos en los que la madre de Tolkien se vio sumida como consecuencia de la muerte repentina de su marido). El último aspecto a destacar es su profunda fe católica (minoritaria en Gran Bretaña), un elemento que fue decisivo a la hora de configurar su particular visión del mundo y que fue clave para animarle a estimular la conversión al cristianismo en 1931 de C. S. Lewis, otro importante intelectual británico, autor, a su vez, de otra importante saga fantástica como es la de Las crónicas de Narnia.

Intentando unir todos estos puntos con la línea más sencilla posible, podemos deducir que Tolkien, sintiendo tener unas raíces precarias y difusas (y sacudidas las que hubiera podido constituir durante sus años de formación por la experiencia y las consecuencias de la I Guerra Mundial), buscó crear sus propias raíces en el terreno de la imaginación y de la fantasía, en un territorio inventado desde la nada que acabó convirtiéndose en su auténtico y preciado hogar.






Tolkien de Dome Karukoski gira en torno a la idea comentada en el anterior párrafo y, desde su primera escena, con esos niños simulando estar participando en una batalla medieval, pasando por la pasión por el joven por toda la mitología nórdica y por su habilidad para inventar idiomas nuevos, el espectador va siendo testigo de cómo toda una serie de afluentes van conformando la biografía de J. R. R. Tolkien hasta desembocar en el río principal, ese que empieza con una frase (“En un agujero en el suelo vivía un hobbit”) y que acaba dando vida a la mayor epopeya fantástica del siglo XX. No es de extrañar que Karukoski opte por ese camino ya que en Tom of Finland ya había hecho algo similar, al trazar un paralelismo entre la vida y la obra del pintor Touko Valio Laaksonen (Tom de Finlandia), uno de los principales representantes del arte y la cultura gay.

Tolkien es una película que parece más británica que estadounidense, con su esmerada ambientación, su gusto en la recreación de elementos y detalles, su paseo por los hitos culturales de la época y su elegante caligrafía. No solo eso, sino que todo el reparto resuelve con brillante eficacia sus papeles (destaco, especialmente, las interpretaciones de Lily Collins y Colm Meaney) logrando que el espectador de la película vea reconstruidas ante sus ojos con plena verosimilitud las dos primeras décadas del siglo XX.

Siguiendo el canon estándar de los biopics de elevado presupuesto, Tolkien elude correr ningún tipo de riesgo (al contrario de lo que el director hizo en Tom of Finland) y esa ausencia total y absoluta de audacia y atrevimiento es lo que posiblemente acaba lastrando este film, que acaba dispersando su potencial expresividad al representar al tipo ideal que podemos construir de Tolkien como personaje en vez de a un ser humano, con sus luces y sus sombras, sus virtudes y sus contradicciones. Salvando esta circunstancia, Tolkien es una película que se deja ver con agrado y que permite conocer aspectos desconocidos de este gran autor que arrojan luz sobre una obra que no deja de suscitar dudas, preguntas e incógnitas seis décadas después de su publicación, una obra que sería, en última instancia, la búsqueda en el terreno de la fantasía de un hogar y una patria por parte de alguien que no estaba seguro de tenerlos en el terreno de la vida real.


TRÁILER DE LA PELÍCULA:





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