BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS DE SALVADOR SIMÓ. LOS FANTASMAS DE LA GENIALIDAD



TÍTULO: Buñuel en el laberinto de las tortugas. TÍTULO ORIGINAL: Buñuel en el laberinto de las tortugas. AÑO: 2018. NACIONALIDAD: España-Alemania-Países Bajos. DIRECCIÓN: Salvador Simó. GUION: Eligio R. Montero y Salvador Simó, adaptando la novela gráfica de Fermín Solís. MONTAJE: José Manuel Jiménez. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: José Manuel Piñero. MÚSICA ORIGINAL: Arturo Cardelús. INTÉRPRETES PRINCIPALES (voces): Jorge Usón, Fernando Ramos, Luis Enrique de Tomás, Cyril Corral, Pepa Gracia, Rachel Lascar, Gabriel Latorre, Philipp Nowicki, Fermín Núñez. PÁGINA WEB OFICIAL: https://www.bunuelenellaberinto.com/.

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La biografía de Buñuel es fascinante, apasionante y sumamente curiosa. Nacido en 1900 en Calanda (Teruel), tras su estancia en la legendaria Residencia de Estudiantes de Madrid, optó por dedicarse al cine (según se dice, porque pensaba que ni como pintor ni como escritor podría superar, respectivamente, a sus amigos Salvador Dalí y Federico García Lorca) y en París, adherido al movimiento surrealista, triunfó con el cortometraje Un perro andaluz (1929) y el largometraje La edad de oro (1930). Tras una breve estancia en Hollywood, contratado por la Metro-Goldwyn-Mayer, volvió a España, donde realizó el documental Las Hurdes, tierra sin pan (1933) y, tras la prohibición de la proyección del mismo por el gobierno de la República, fundó la compañía cinematográfica Filmófono, en la que figuró como productor ejecutivo de cuatro films: Don Quintín el amargao (1935) de Luis Marquina, La hija de Juan Simón (1935) de Nemesio M. Sobrevila y José Luis Sáenz de Heredia, ¿Quién me quiere a mí? (1936) de José Luis Sáenz de Heredia y ¡Centinela, alerta! (1937) de Jean Grémillon. Se dice que Buñuel no solo fue el productor de estas películas sino también su director real pero que no quiso figurar como tal porque las consideraba melodramas que no le iban a dar ningún prestigio. Este es un elemento más de la leyenda que rodea nuestro conocimiento de la vida del genial director aragonés… Tras la Guerra Civil, Buñuel se exilió a México y, para poder sobrevivir, siguió en la línea del melodrama, añadiendo a su obra títulos a los que denominó sus “películas alimentarias”. Sería en 1951 cuando, con Los olvidados, acudió al Festival de Cannes y ganó el Premio al Mejor Director. Fue en ese momento cuando en Europa volvieron a tener noticias de ese director vanguardista que había impactando con su cine en los años 30 y del que no se habían vuelto a tener noticias durante toda la década de los 40. Es decir, que no fue hasta sus 50 años cuando Buñuel pudo consolidar su condición de director de prestigio, hecho que no podemos menos que considerar llamativo.



Uno de los momentos más estremecedores de Las Hurdes, tierra sin pan, el cual se recrea en Buñuel y el laberinto de las tortugas


Hay muchos aspectos de esta biografía que, lejos de ser una línea recta, se presenta como una trayectoria repleta de bifurcaciones que merecerían nuestra atención, más aún tratándose del director español más importante de nuestra historia. Sin embargo, ha tenido que ser una película de animación, Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó, que adapta una novela gráfica de Fermín Solís, la que ha dirigido su punto de mira a uno de los aspectos que hemos comentado: la visita a la comarca cacereña de Las Hurdes para rodar el documental Tierra sin pan. Este documental (en parte ficcionado, de eso hablaremos después) mostró las deplorables condiciones de vida de esa comarca, su pobreza, su aislamiento y el abandono al que sus habitantes parecían estar condenados. Y tan efectiva fue su denuncia que, como hemos dicho, la película llegó a ser prohibida por el gobierno. Buñuel en el laberinto de las tortugas recrea el momento en el que Buñuel, vetado en París por el escándalo que supuso su film La edad de oro, decide viajar a Las Hurdes para realizar un documental y los avatares que supuso este rodaje. Una primera señal de que la película de Salvador Simó ha saldado con éxito su empeño es que, tras ser proyectada en el reciente Festival de Málaga, obtuvo tres premios: la Biznaga de Plata a la Mejor Música, la Biznaga Feroz de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España al Mejor Largometraje de la Sección Oficial y el Premio Asecan (Asociación de Escritoras y Escritores de Cine de Andalucía) a la Mejor Opera Prima.






Buñuel en el laberinto de las tortugas reúne varias virtudes. La principal, que, lejos de ser una hagiografía pura y simple del director aragonés, muestra las contradicciones de este, su lado oscuro (uno de ellos, el modo en el que, en determinados momentos del rodaje de Las Hurdes, tierra sin pan Buñuel, en vez de retratar fielmente la realidad, la forzó a sabiendas, ficcionándola) y cómo su visita a la inhóspita comarca cacereña supuso para él un cambio radical tanto en su cine como en su forma de ver la realidad realidad (habría que reflexionar, por ejemplo, en qué medida la realización de este documental influyó en Buñuel a la hora de rodar Los olvidados). La segunda virtud de esta película de animación es que logra combinar la agilidad narrativa con el carácter pedagógico de la propuesta, mostrando con notable claridad expositiva las circunstancias en las que se desarrolló esta historia y, en especial, reivindicando la figura del artista anarquista Ramón Acín, personaje clave para que Buñuel pudiera realizar su documental. Esta reivindicación creo que es uno de los aspectos más notables y emotivos del film. 




Aunque, tal vez, a la película, para ser completamente redonda, le hubiera venido bien acentuar algunos de los aspectos más oscuros y crudos de la trama, en consonancia con la personalidad de Buñuel y con la realidad que se muestra en Las Hurdes, tierra sin pan, no puede dejar de admitirse la calidad que Buñuel en el laberinto de las tortugas alcanza, logrando sintetizar en ochenta minutos los numerosos elementos que influyeron en el nacimiento del célebre documental, en su realización y en la historia posterior del mismo, convirtiendo todo ello a la película en una delicatesen que encantará a cualquier cinéfilo y, al mismo tiempo, en un acontecimiento cultural de primer orden que reconstruye un momento clave en el devenir artístico de España en el siglo XX. En consecuencia, la visión de esta película de animación es más que recomendable.

TRÁILER DE LA PELÍCULA:




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