LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA (o, en última instancia, la España invertebrada *)



LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA (o, en última instancia, la España invertebrada *)

TÍTULO: La gran familia española. TÍTULO ORIGINAL: La gran familia españolaAÑO: 2013. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Daniel Sánchez Arévalo. MÚSICA ORIGINAL: Josh Rouse. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Héctor Colomé, Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Miquel Fernández, Verónica Echegui, Patrick Criado, Arantxa Martí, Sandra Martín, Pilar Castro, Sandy Gilberte. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.antena3.com/se-estrena/especiales/la-gran-familia-espanola/.

En la conocida película de 1992 de Curtis Hanson, se mencionaban aquellos versos de Walt Whitman que dicen que “la mano que mece la cuna es la mano que mueve el mundo”. El sentido profundo de la frase viene a afirmar que lo que ocurre dentro de la esfera familiar acaba condicionando lo que sucede en toda la esfera social y colectiva. En no pocas ocasiones, el cine ha creído firmemente en esta misma idea y, por ello, es inevitable pensar que películas como ¡Qué verde era mi valle! (1941) de John Ford, Mujercitas (1949) de Mervin LeRoy, Gigante (1956) de George Stevens, Los 400 golpes (1959) y La piel dura (1976) de François Truffaut, Rocco y sus hermanos (1960), Sandra (1965) y La caída de los dioses (1969) de Luchino Visconti, Fiebre en la sangre (1963) de Delmer Daves, Las manos en los bolsillos (1965) de Marco Bellocchio, La herencia Ferramonti (1976) de Mauro Bolognini o American Beauty (1999) de Sam Mendes, más allá de tratar lo que ocurre en el seno de familias más o menos ordenadas, más o menos convencionales, más o menos funcionales, acaban siendo un diagnóstico (cada cual según su propia línea) de cómo las relaciones intrafamiliares expanden sus efectos mucho más allá de la estrictas paredes del hogar. 






En España, la trilogía de La gran familia (1962), La familia… y uno más (1965) – ambas de Fernando Palacios-y La familia, bien, gracias (1979) de Pedro Masó, Demonios en el jardín (1982) de Manuel Gutiérrez Aragón y buena parte de la filmografía de Carlos Saura también han ahondado en el tema y Daniel Sánchez Arévalo, en los films que ha realizado hasta la fecha, también ha mostrado su interés por el mismo. No ha sido sólo en su opera prima Azuloscurocasinegro (2006) y en Primos (2011) sino también en su cortometraje Traumalogía (2007), el cual viene a ser, de algún modo, el germen de la película que hoy reseñamos. 




La gran familia española narra la historia de una joven pareja que, tras esperar unos diez años poder casarse (en función de circunstancias que no revelaremos), acaba fijando la fecha de su boda el día en que la selección española de fútbol juega la final del Mundial de Sudáfrica. Este hecho, más allá de cumplir un papel de mero mcguffin hitchcockiano, es, en realidad, una de las claves que explica el sentido último de la historia. Porque esta familia con madre huida, padre enfermo que aún no ha podido superar su resentimiento y hermanos con diferentes problemas, traumas y complejos, que sólo parece encontrar un nexo de unión en la esperanza de que la selección acabe ganando el campeonato del mundo, viene a ser el trasunto de una sociedad que tiene a un equipo de fútbol como uno de sus escasos puntos en común. El director, con su habitual tono agridulce que nace de la hábil mezcla de drama y comedia, sabe dirigir maravillosamente bien a todo el reparto, destacando, en especial, el trabajo de Verónica Echegui, Héctor Colomé, Roberto Álamo y Antonio de la Torre. Por otro lado, Sánchez Arévalo hace gala de su personal talento visual, sabiendo desplegar gran cantidad de recursos a lo largo del film, evitando caer, en todo momento, en la rutina o en la monotonía. Igualmente, sabe hacer que la película vaya de menos a más, modulando el ritmo para que la mayor intensidad se alcance en el tramo final del film. No obstante, ello se logra sacrificando, de algún modo, el primer tercio de la trama, que flojea claramente (sobre todo, en algunas escenas musicales) en relación al resto de la cinta.

En resumen, podemos decir que La gran familia española es una película que se deja ver con agrado aunque, como ya ocurría especialmente en Azuloscurocasinegro, el director no termina de conseguir que el brillo de las piezas que maneja vaya asociado a que las mismas acaben encajando para hacer una película superior. Por ello, de poder ser un gran film, La gran familia española se queda, en gran medida, en un título amable que recordaremos, simplemente, con una sonrisa.


Nota (de 1 a 10): 6,5.

Lo que más me gustó: Las interpretaciones de todo el reparto y, en especial, las de Verónica Echegui, Hector Colomé, Roberto Álamo y Antonio de la Torre.

Lo que menos me gustó: El primer tercio flojea en relación al resto de la película. Las escenas musicales.


* España invertebrada es el título de un ensayo publicado por José Ortega y Gasset en 1921.

 

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